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¿Por qué estudiar pedagogías en la UCSH? Estrategias en el Aula – Educación Corporal

Al observar la forma en que el cuerpo ha sido considerado en el proceso educativo, nos percatamos de que no siempre se le ha dado la importancia que merece. Hemos heredado algunas ideas filosóficas que son la piedra angular de nuestra forma de vivir el cuerpo, de acercarnos a él en el proceso educativo; por ejemplo, los griegos y los romanos nos enseñaron que no puede haber mente sana si no hay un cuerpo sano. A través del tiempo se está valorando y considerando la importancia de la educación corporal, donde en establecimientos educacionales se ha insertado por medio de diferentes experiencias pedagógicas, como parte del proceso educativo en el aula.

Históricamente, éste no ha tenido la atención debida, reflejándose en el aula como un espacio de no movilidad. Por ello se plantea, desde la visión de las disciplinas corporales, considerar a los niños y a los jóvenes como una entidad global, asimismo, es necesario aprender, reaprender en el lenguaje corporal para observar las posibilidades del desarrollo expresivo y comunicativo.

Es sabido, gracias a múltiples investigaciones que lo corroboran, la importancia del movimiento en el desarrollo emocional, físico y cognitivo de los niños, tal como lo señalan las disciplinas de la psicomotricidad y expresión corporal.

El niño o niña, mediante vivencias corporales agradables, apoyadas por un contexto afectivo favorable y organizado, irá adquiriendo una buena dosis de seguridad personal que le ayudará no sólo a conseguir una imagen global positiva de sí mismo con suficiente confianza, sino también espontaneidad y equilibrio en sus relaciones interpersonales.

Sin embargo, actualmente la práctica de la cinética (movimiento) corporal de niños y jóvenes está en disminución, pues ya no es posible que jueguen solos al aire libre, los padres y las madres se encuentran ocupados trabajando y cuentan con tiempo insuficiente para dedicarse a jugar con ellos. De este modo, no se puede dejar de mencionar la influencia de la televisión y los juegos electrónicos, que provocan sedentarismo y una cierta torpeza en su motricidad.

Por eso, es que los expertos en conducta infantil insisten en recuperar el movimiento y las actividades físicas, pues la relación existente con el desarrollo cognitivo es indiscutible.

Por ejemplo, un niño que esté acostumbrado a mover sus manos en el juego, aprenderá más fácilmente y con mayor fluidez el escribir, pues tendrá acostumbrados sus músculos a la motricidad fina y la relación óculo manual, siendo un proceso favorable en el desarrollo de la lectura y escritura.

Por otro lado, está comprobado que la expresión corporal estimula el lenguaje y los sentidos, siendo la puerta de entrada al mundo exterior en los primeros años de vida de un niño/a, así como los beneficios que se generan en el organismo, como mayor asimilación de grasas, huesos fuertes, músculos flexibles u otros.

Pero además de esas ventajas, también ha sido demostrado que la expresión del cuerpo ayuda a que la seguridad del niño/a sea mayor, a que tenga una más alta autoestima y a que sepa relacionarse mejor con sus pares. La falta de movimiento en los niños puede provocar déficit atencional y otros trastornos emocionales (Ministerio de Educación, 2009).

Actualmente, se observa a un niño/a inquieto, curioso, más informado, con más preguntas, consciente de sus derechos y más demandante; es necesario favorecer el aprendizaje de calidad y de integralidad desde la manifestación de la corporalidad, donde los sentidos formativos de expresión contribuyan al desarrollo personal y social, aspirando a formar personas imaginativas con pensamiento crítico, reflexivo y creativo, beneficiando los ambientes cálidos que faciliten la sensibilización, además de fomentar la creatividad proponiendo oportunidades para imaginar y comunicar sus experiencias.

Dicho lo anterior, hoy en día interpela al docente, invitándolo a diversificar sus estrategias en el aula, donde en lo particular, se sugiere la inserción de experiencias de aprendizaje, a partir, de la corporalidad y el movimiento que permitan avanzar hacia una educación integral, siendo relevante para visibilizar las necesidades, apoyos o acciones concretas en los contextos del aula.

Por último, la posibilidad de trabajar con la diversidad de niño/as y jóvenes, nos enseña que hay que aprender a escuchar los cuerpos, que cada uno tiene su propio tiempo. El cuerpo va a hablar por sí solo si lo invitamos a conectarse con alguna experiencia de agrado o desagrado a nivel de sensación. El ser consciente, responsable de la evolución como personas, no ajenas a lo que estamos observando, sino siendo partícipes de esta vorágine de sensaciones y emociones en las que estamos insertos hoy en día, para conectarse como ser humano.

Raquel Núñez Navarrete
Escuela de Educación Diferencial 
Áreas de especialización: Expresión corporal, Psicomotricidad, Danza Educativa,  Técnica de la Eukinética (análisis de movimiento).